
Llega la Navidad. En la fiesta de Navidad leeremos que los pastores de Belén fueron convocados los primeros al pesebre a ver al recién nacido: "Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acosado en un pesebre" (Lc 2,16).
Detengámonos en ese "encontraron". Esta palabra indica búsqueda. En efecto, los pastores de Belén, cuando se pusieron a descansar con su rebaño, no sabían que había llegado el tiempo en que iba a acontecer lo que habían anunciado desde hacía siglos los profetas del pueblo al que ellos mismos pertenecían; y que iba a tener cumplimiento precisamente aquella noche; y que se realizaría en las proximidades del lugar donde se hallaban. Incluso después de despertarse del sueño en que estaban sumidos, no sabían ni qué había ocurrido ni dónde había ocurrido. Su llegada a la gruta de la Natividad era el resultado de una búsqueda. Han buscado dónde podría estar y, finalmente, lo han encotrado.
A la vez, este "encontraron" de Lucas indica una dimensión interior: lo que se verificó en los hombres la noche de Navidad, en aquellos sencillos pastores de Belén: "Encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre", y después "... se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según se les había dicho" (Lc 2, 16.20).
El hombre es un ser que busca. Toda su historia lo confirma. También la vida de cada uno de nosotros lo atestigua. Muchos son los campos en que el hombre busca e investiga y luego encuentra, y a veces, después de haber encotrado, comienza de nuevo a buscar. En todos estos campos en que el hombre se revela como un ser que busca, hay uno, el más profundo. Es el que entra más intimamente en la humanidad misma del ser humano. Y es el más vinculado al sentido de toda la vida humana.
La necesidad más profunda del alma humana: buscar a Dios.
Cristo ha venido al mundo para que lo puedan encontrar los hombres; los que lo buscan. Al igual que lo encontraron los pastores en la gruta de Belén. Jesús ha venido a lmundo pare revelar toda la dignidad y nobleza de la búsqueda de Dios, que es la necesidad más profunda del alma humana, y para salir al encuentro de esta búsqueda. Cristo ha nacido para nosotros.
Deseamos a todos: Paz, Amor, Alegría, Felicidad, en esta Navidad de 2005.